martes, 27 de junio de 2023




Día 27 de Vilanova de Oscos a Ribadeo

Día curioso con mucho que ver y poco que contar.

Amanece como siempre con una nubes que refrescan la mañana, vemos el campanario del monasterio que teníamos en frente del hotel. Derruido por dentro aunque mantiene en pie las paredes y tienen el buen gusto de poner música sacra mientras deambulas entre vigas caidas, alguna tela de araña y la vegetación que desde afuera lo quiere invadir. No hay mas que ver el puentecillo asediado por la flora conquistadora.


A las afueras de Taramundi, se encuentra el conjunto etnográfico de Os teixois. Pequeña aldea que hace mucho tiempo dominaron el agua para usarla en su provecho y tenían molino de granos y cereales, forja e incluso la primera central hidroeléctrica de la zona. Los artefactos siguieron en uso hasta 1982 y el museo se inaugura en 1986 lo que permite que toda la maquinaria se haya conservado tal cual. Todo muy primitivo ( Siglo XVIII) pero funcional.



Habiendo construido una pequeña presa y dejando que el agua fluya moviendo las diferentes ruedas con paletas, engranajes dentados, mazas, martillos, piedras de amolar y ruedas de molino, nos adentramos en un mundo mágico por la cantidad de ingenio que atesoran y casi todo ello construido con la durísima madera de roble.


                                                        piedra de amolar para afilae herramientas

    

                            Batán



El herrero no utilizaba fuelle, a base de agua conducida por tubos, esta empujaba el aire que avivaba la llama

El herrero utilizaba un martillo mecánico en vez de su fuerza muscular



A escasos dos km, Mazonovo alberga el museo de los molinos. 18 artefactos en lo que años ha fue un complejo molinero y batán. El Batan era la máquina que golpeaba  la fibra de lana y otros tejidos para hacerlos mas tupidos duros y mas resistentes.









A las 13,30 entrábamos en una tienda de teléfonos para que revisaran el mío que se dedicaba a resetearse solo continuamente. Lo he dejado y he ido a recogerlo 3 horas después y según el técnico creía que estaba arreglado pero como no lo podías asegurar a ciencia cierta, no ha querido cobrarme.


Guiados por los consejos de Miguel Menendez, comemos en Casa Villaronta, la casa del pulpo.





            No descubro nada si digo que las patatas gallegas son superiores a cualquier otra papa española



Pues sí otra vez pulpo, es que no puedo dejar de comerlo. También unos calamarcitos en su tinta con arroz blanco y un vinito Albariño que no me gustó por dulce. No llegaba a ser un Sugus pero casi.









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