Día 19 De Avilés a Cudillero.
Cabo de Peñas. Muchos de nosotros recordaremos que al estudiar los Cabos del Cantábrico recitábamos entre otros Estaca de Bares, Cabo de Peñas y cabo Machichaco.
Hay un centro de interpretación la figura de un cachalote peleando con un calamar gigante.
Parece ser que es algo usual por estos mares los enfrentamientos entre estos colosos. Ya que el calamar es la presa preferida del cachalote , pero no le sale gratis ya que aparecen cachalotes con las marcas de las ventosas dentadas impresas en su basta piel. Los calamares gigantes puede llegar a medir 20 metros, tienen tres corazones, sangre azul y ojo del tamaño de la cabeza de un humano.
Enfrentado al mar, hay una torre con potentísimas bocinas que se emplean los días de niebla para avistar a los barcos del peligro de esta costa.
Pequeña parada en Luanco para ver el Barrio marinero, su puerto y uno de los hitos de este viaje, las reliquias de Sta. Clementina ( Sin sabor a mandarina)

La iglesia se tuvo que rehacer en 1730 y como no aparecía el mecenas de turno que sufragara la obra con promesa de ir al cielo, se hipotecaron todas las casas del pueblo para la construcción
Algo a resaltar es la limpieza de todos los pueblos, grandes o pequeños, del campo, de las carreteras, todo lo tienen a punto de revista. Mis respetos por la educación cívica del asturiano.
Google maps nos tenía una nueva encerrona. Para llevarnos a un restaurante que esta en el centro, nos desvío hacía las afueras y nos hizo descender por una calle empinadísima y llena de curvas casi imposibles para mi cochecito y de la que salimos indemnes por muy pocos milímetros, gracias a que otros ya habían dejado en las esquinas sus mordeduras producto de perder los retrovisores o bien utilizando los salientes de las carrocerias como material abrasivo para ir ensanchando el camino
El coche se deja en un parking en el puerto a 700 m del centro del pueblo. Elegimos la Casina. Antes de que nos sirvieran, se desató la tormenta y por suerte alcanzamos mesa en el interior.
pero antes tomamos esta singular instantánea
Zamburiñas y el Pulpo excelentes pero lo que mas me sorprendió fueron los mejillones a la marinera estilo Astur que los presentan con mucho pimentón picante. Sabrosísimos. Para acompañar un albariño.
El hotelito tiene jardín, habitación que sin ser muy extensa, nos cabe todo perfectamente y de un silencio enternecedor para los que nos gusta escucharnos mientras pensamos.
Día 20 Cudillero
Bajamos al pueblo a desayunar ya que por el barrio del Pitu, donde esta el hotel, no hay nada abierto para alimentar a unos pobres desgraciados y hambrientos.
Todo cerrado en la plaza excepto dos, uno con muchas mesas llenas y el otro solo tiene una ocupada con una señora y un café.
- ¿Tiene desayunos?
- Claro, bocadillos de Jamón o corbatas ( pan dulce)
- ¿Pan tostado con tomate o mantequilla podrá ser?
- No, todavía no hay suficiente turismo.
La respuesta no se que tenía que ver con la realidad, tanto la nuestra como la de el.
Su terraza vacía, la del vecino llena, la mitad podría haber sido de él pero con esa lógica……
En el que hemos desayunado debería haberse llamado Calatrava y tener como eslogan Calatrava te la clava.
Nos atrevemos con un par de miradores que nos dejan una maravillosa impronta visual, ya indeleble para el recuerdo y ya que Cudillero nos lo hemos acabado, tomamos coche y nos enfilamos hacia las playas de oeste.
Primero “ la Concha de Artedo”, vista desde un promontorio con cielos asesinos que no presagiaban nada bueno.
Pero que clima tan diletante. Nueve minutejos después ya estamos caminando por medio de un bosque de pinos y grandes helechos que lo cubrían todo y un sol reconfortante
900 metros nos separaban de la playa de Oleiros. No veo a ningún paisano bajando hasta estas playas con su tumbona, mesa y nevera con cervezas y media sandía.
Le ha tocado el turno luego a la playa de San Pedro, enorme arenal, la marea estaba baja, con servicios de duchas, restaurante y asistencia médica.
Para terminar el periplo, desde cabo Vidio hemos atisbado un paisaje grandioso que contenía en su inmensidad la playa Peña Doria y Playa La Vallina, a las cuales no teníamos ninguna intención de bajar ya que una pereza motivada por el hambre nos ha hecho encaminarnos a buscar el sostén de hoy.
Este ha sido base de Lentejas con morcilla, tocino y morcilla ( el cielo había vuelto a encapotarse) y una merlucita. Eva, muy valiente ella se ha refinado un picadillo ( chorizo bien aceitosito) con patatas.
La dama, ella sola se ha tomado el 85 % de la botella de vino. Yo hoy muy bien portadito me dediqué al agua.









































No hay comentarios:
Publicar un comentario