Día 13. Nava, Ceceda y Espinaredo
Ayer nublado, hoy nublado y lluvioso. Pasamos pueblos y pueblos a la búsqueda de un barecillo humilde que nos diera un desayuno pero todo estaba cerrado a cal y canto. A las 10, a través de la cortina de agua vislumbramos un parador de carretera junto a una gasolinera.
- ¿tendrá pan tostado para un desayuno?
-No hay nadie en cocina
- ¿Y que tiene para desayunar?
Me señala una bandeja con tapa transparente y bocadillos que tienen todo el aspecto de necesitar un paso por el carbono 14 para saber de cuando son.
- Bocadillo de lomo.
- ¿Los podrá calentar?
Se nota impaciente con mis preguntas y que me cueste entender su imposibilidad para ayudarnos
-Como ya le dije no hay cocina
Hay que hacer tiempo hasta las 11 que abrirá el museo de la sidra.
Mientras desde el coche vemos caer el agua.
De nuevo prestamos atención al proceso de fabricación de esta sabrosona bebida, también vemos maquinaria muy antigua así con 3 tipos de prensas unas de lagares de gran producción y otras caseras. Ambas tienen mas de 200 años de antigüedad.
Los primeros escritos sobre la sidra son del siglo VIII pero no se sabe desde cuando los astures se deleitan con esta néctar ligeramente alcohólico que se usaba para autocunsumo e incluso como forma de pago o trueque.
Ceceda, Ya no llueve, solo hemos visto dos vecinos charlando a la puerta de casa, las calles muy limpias, todo muy arregladito, lleno de plantas pero ni un alma.
Enfilamos para Espinaredo, se dice que tiene la mayor concentración de Hórreos y Paneras de Asturias, alguno incluso datan de 1544. El Hórreo, de base cuadrada, es mas antiguo y se empleaba para guardar las cosechas. La Panera que es rectangular al contrario del hórreo, es mas grande y ya se le hacen divisiones interiores para convertirla en multiusos, se sigue guardando la cosecha pero también puede ser despensa y alacena.
Este también es un pueblo preparado para pasar una revista del sargento mas exigente y puntilloso, limpieza, flores, silencio y una señora que nos indica que el único restaurante lo lleva una dominicana pero que “marchó a ver a la familia allá en su isla” y tiene a bien indicarnos donde va ella cuando sale a comer. Y que está en Infesto, pueblo donde vamos a dormir.
Allí que nos presentamos, tienen un menú cerrado de nombres muy sofisticados por 20 €
Espárragos rellenos de zamburiñas y langostinos
Paella mixta
Filete “Wellington Style”
Mouse de Mango y maracuyá .
Sobre el papel ……..muy atractivo
La realidad…...una caguerá.
Se notaba que había mucha voluntad a la hora de elaborar el menú y la presenteción de los platos denotaba bastante trabajo de cocina pero el resultado, ¡¡¡ Ay Mamita, el resultado!!!
A don Wellington le pegué un par de bocados mas y lo dejé. Las patatitas fritas estaban deliciosas.
Casa rural entre prados, habitación grande y cómoda y empieza a asomar el sol.
Mientras escribo frente a la ventana
Le decís a Vinicius que en la iglesia de Nava reparten revistas que le podrían interesar
No lo digo por Ghana si no por el nombre de la revista.
Para mis amigos biólogos, la lista de las bacterias que entran en el proceso de convertir algo tan innocuo como una manzana en un Culín.






















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