Día 12 Gijón
Día tontorrón, muy nublado, muy húmedo, con la sensación de se va a caer el cielo sobre tu cabeza. Ganas de poco y además al ser lunes cerrazón de cualquier lugar visitable.
Aún con estas premisas nos hemos liado la manta a la cabeza y hemos, al menos, intentado cumplir con nuestro trabajo de turistas. Trabajo duro donde los haya y mas si las condiciones atmosféricas son adversas.
La ciudad tampoco ayuda mucho. Gran mezcla de estilos de construcción, conviviendo por ejemplo en la plaza mayor, una casona de piedra sillar como es el ayuntamiento, con un edificio con solera y arcos porticados y otro edificio con fachada de azulejo a dos colores cual cuarto de baño de los años 70,s.
Las dos bahías de Gijón las separa un montículo llamado Cerro de Santa Catalina con los restos de un fortín con batería de artillería y una enorme escultura de Chillida en la cima con un elocuente nombre, Elogio del Horizonte.
Se han cometido muchas barbaridades urbanísticas, permitiendo la coexistencia de edificios que podrían catalogarse como obras de arte con la nueva construcción funcional y de dudoso gusto
Sobre la playa de San Lorenzo hay una gran escalera que baja a la playa desde el paseo y que hoy conocí por vez primera en vivo, en directo y a todo color pero que me acompaña desde que en el 78 escuche la canción “Eran dos niños” del disco soy un corazón tendido al sol. A modo de homenaje, acompaño la letra y un enlace para escucharla
Eran
dos niños a medio criar
Juan el más grande y el otro
Colás;
eran dos pastores al monte pegaos,
viviendo entre
vacas, de un perro ayudaos.
Iban cuatro inviernos que
soñaban escapar,
cuatro primaveras que soñaban con el mar
"voy
a encerrar el ganao
y así nos llegamos a donde está".
Desde
Laviana hasta cerca el Berrón
fueron andando camino a Gijón;
al
ponerse el sol comenzaba a orbayar
cuando hicieron noche al
calor de un pajar.
Lloran en silencio al ver tanta agua
dentro el mar,
juntase allá lejos con el cielo dize Colás
"no
sé si tu estás igual
con tanta humedad apetece mear"
Esta
es la historia de dos pastores que bajaron
del Puerto Tarna a
Gijón, a ver el mar y les puso
una multa de veinticinco pesetas
un policía municipal
por verter aguas en la playa de San
Lorenzo junto
a la escalerona.















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