lunes, 10 de julio de 2023

 


Día 40 Los Ancares Lucenses y Loeneses


Que la guiá exalta el cementerio de Renche, allá que vamos muy obedientes a ver que vio el autor de la susodicha.

Es temprano, hay una luz excelente para fotos y en el pueblo de Renche o aldea, según se mida, encontramos un cementerio muy floreado en las tumbas pero con la vegetación haciendo presa en los pasillos y conquistándola hasta que llegue el segador. Esperemos que antes del juicio final.




Las viviendas están pegadísimas al cementerio con ventanas que se abren a el. Debe ser un despertar inquietante que cada mañana te recuerden tu mortalidad.




O Cebreiro es un pueblo prerrománico, en lo alto de un puerto de montaña, a menudo cerrado en invierno cuando los metros de nieve se dejan sentir. Su iglesia del siglo IX acoge una pila bautismal del mismo siglo y una cruz de madera del Siglo XI y no se ha apolillado todavía.




    
                                        O bautismo o limbo

El actual boom del camino de Santiago ha transformado esta aldea en una parada de peregrinos y todas sus casas o son alojamientos, tiendas de recuerdos o bares.




A contrario del cementerio floreado con lápidas de mármol pulido de Renche, el de O cebreiro deja claro la crueldad del clima con lápidas de pizarra donde las inscripciones se leen con dificultad o directamente no se leen.



Seguimos la ruta de las pallozas, esas construcciones de piedra y techos de paja que con la técnica de estos lugares los techos llegan a los 20 años de vida y son impermeables. Antes todas las viviendas eran de palloza y en la actualidad solo donde se guarda el ganado y los aperos



En Degrada no vemos a nadie y partes del pueblo se ven abandonadas mientras que en otras casas se ve el trabajo de techado con pizarra




Le llega el turno a Vilarello. A todo esto, hemos hecho 50km y tenemos casi dos horas de tiempo acumulado de conducción. A modo de ejemplo dejo la foto del coche en la desviación de este pueblito.



Charlamos con una señora sobre el tiempo y lo rico que es el verano en esos parajes y que ella no cambiaría por nada del mundo. Aquí le ponen encima de la palloza una lámina ondulada metálica pero que no se calienta, la he tocado y estaba fría.





Le toca ahora el turno a Piornedo, muy arreglado y limpio pero como todos los vistos hasta ahora y con múltiples ejemplos de pallozas. En este lugar esta el único lugar de la vecindad que nos puede dar de comer, se llama cantina Mustallar y mientras preparan la mesa nos tomamos un vermut.






                                Recreando la hora del Vermut en la edad de piedra

Menú a base de caldo gallego buenísimo, huevos fritos con chorizo y patatas y un vino que hacen ellos con uva Mencía que ha resultado ser de primera categoría….13 € por persona. Una ganga.

Después de comer ya lo de hacer turismo parece que pasa a un segundo plano y lo que queremos es siesta pero para llegar a tumbarnos tenemos por delante todavía otros 50 minutos de bosque, valles y empezar a bajar hacia la provincia de León.





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