11 y 12 de Agosto Fin del viaje.
Como reflexión a este viaje me queda que pese a ser un solo país, las culturas de las diferentes regiones se diferencian unas de otras y para ilustrar lo que digo sirva esta señal atrás de la iglesia de Suarbol, pueblo de los Ancares, con algún habitante, supongo, pero de los que no vimos ni una muestra.
Yo, de ste jeroglífico atisbo que está prohibido acampar, el coche pudiera ser que tampoco admiten autocaravanas, abajo a la derecha que no se puede escalar la fachada de la iglesia para llegar hasta el campanario, pero y la de abajo a la izquierda.......¿ que significa? ¿ Alguien ve alguna figura que le recuerde alguna acción penada por la iglesia Yo no tengo claro si es prohibido masturbarse o masturbar al prójimo pese a que uno de los mandamientos dice bien claro que amarás al prójimo como a tí mismo.
Segovia
La idea era hacer una parada a lo largo de los casi 900km
que teníamos para regresar a casa y que se convirtieron en dos.
La primera y para hacer noche, Segovia. Eva tenía el capricho de comer en Cándido “ El Mesonero Mayor de Castilla” y con una reserva bajo el brazo y un calor abrasador, dejamos los trastos en el parador y nos encaminamos a lo que debería haber sido el festín de festines.
Atiborrado de gente, desde turistas extranjeros, turistas nacionales y cualquiera que estuviera dispuesto a pagar una considerable cantidad por un vino en jarra de barro y una ración de cochinillo asado entre mediocre y vulgar. Sin presumir de cocinera, Eva lo hace mejor y eso que no tenemos horno de barro.
Un claro ejemplo de cómo ha empeorado y declinado el lugar, sirva la foto de mi vecino de mesa para ejemplarizar que el estilo, la clase y la distinción brillan mucho por su ausencia. Calidad de foto baja ya que se tomó con el teléfono.
Una vez “disfrutado” el ágape la única opción que nos
quedaba era refugiarnos en el aire acondicionado del Parador Nacional. Hicimos
un paso previo por el bar de la piscina para regalarnos un orujo transparente y
cristalino con hielo para después caer rendidos en una larga siesta.
Escaldados por el calor del día anterior decidimos hacer una de despertada madrugadora y nos vimos recompensados con el amanecer acompañado de unos globos aerostáticos que pasaron por delante de nuestra terracita.
Negociamos con Juan Carlos una paella en su casa lo cual significaría un descanso en el camino y reencontrarnos con nuestro plato vernáculo que nos vendría de cine después de haber estado tan expuestos al pulpo.
Gran comida, gran paella, grandes licores y todavía teníamos 114 km de camino hasta nuestra casa donde pondríamos fin a 42 días de viaje hiperrecontra chingón













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