domingo, 2 de julio de 2023

 




Día 32 de viaje o lo que es lo mismo 2 de julio


La idea era hacernos una caminata por Las Fragas del Eume, parque nacional de mas de 9000 ha y que contiene flora autóctona como robles, castaños, chopos, fresnos, avellanos, acebos, laureles, helechos y líquenes aunque con alguna contaminación de flora importada como eucaliptus.

Pero uno propone y dios dispone. Salimos bien temprano pero aunque las ddistancias no son grandes, las carreteras por su anchura y trazado no permiten grandes marcas de velocidad por lo que a las 11 estábamos frente al monasterio de Santa María de Monfero en una de las entradas al parque.




Hoy se celebraba la Virgen de Cela y el gentío portando velas y exvotos era considerable. La iglesia originalmente es del siglo XII y destacaría todo el techo de piedra tallado formando grecas. “ Un trabajal”.



A los lados del altar hay dos tumbas muy antiguas una de Don Nuño Freire de Andrade y al otro extremo la otra que no alcancé a ver.



En el atrio están montando bares, tiendas y juegos para los niños, se prevé fiesta por todo lo alto.

No podía faltarnos un Walking Dead.


Para cuando llegamos al centro de información y nos dan un mapa con 8 rutas diferentes por dentro del parque ya son las 12 del medio día y ninguna ruta baja de las 3 horas. Perfecto, nos sale la pereza y tenemos la excusa perfecta para no hacer senderismo.

Hay otro monasterio en el extremo opuesto del parque y vemos que hay una carretera sinuosa que nos llevaría y tan solo son 20 km. La tomamos pero no contábamos que era una carretera muy abandonada, de dificil conducción, llena de hojas y eso que el otoño fue hace 9 meses, lo que indica lo poco transitada que ha sido.



En contrapartida una preciosidad y nos hemos sentidos los reyes y amos del mundo.

Finalmente llegamos al monasterio de Caaveiro a orillas del rio Eume. Originalmente para recoger a religiosos anacoretas.

El edificio está en buen estado ya que a finales del siglo XIX un riquillo de la zona aficionado a la caza se lo pidió al clero a cambio de arreglarlo y pagar unos impuestos.

Por una calzada de pizarra empinadísima se llega hasta la iglesia y monasterio.



Para cuando nos damos cuenta ya son las dos de la tarde y sabemos que en algún lugar no muy lejano debe haber una pulpería esperándonos y así fue.

O Cen Pasos, pulpería popular que nos hizo esperar media hora en el pasillo de entrada el cual tendía una inclinación de no menos de 35º lo que nos obligaba para mantener el equilibrio a tener un pierna semiflexionada y la otra extendida. Valío la pena.












Pese a que había mucha gente, el servicio es agil, supongo que la capa roja de una de las camareras al estilo Superwoman ayudaba.


Llegamos a A Coruña y después de hospedarnos, salimos a recorrer la ciudad en busca de un bar que nos regalara un orujito.

El barman se refería al vehículo con el que labras los campos como “ El Trator”, lo dijo una quincena de veces.

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